martes, 22 de junio de 2010

Sentado en el piso del metro leyendo un libro pequeño de carácter muy escolar, con las ansias en el sudor de sus dedos y los ojos atentos a quizás que contenido. apartó su mano de la tapa y Demian se titulaba, de pronto levanto la vista energicamente y miro en lo profundo de la nada, como si algo hubiese encontrado, como cuando un perro perdido encuentra ese sutil aroma a casa y vuelve al camino antes perdido, así miro entonces el joven de negra apariencia y dejada imagen.

Al abrir las puertas del metro, emprendió carrera casi chocando con la masa neutral de personas pero su trote fue tan alegre que paso inadvertido por los demás.

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