lunes, 11 de abril de 2011

realidad?

¿sirve de algo? - me lo pregunto una y otra vez mientras empuño la navaja con la cual me afeito -¡hácelo por tu propio bien maricón!- me respondo frente al espejo, con los ojos llenos de lágrimas.

miro la taza del baño, pierdo el balance y el estomago se me revuelve... las pastillas comenzaran a hacer efecto dentro de unos... boto el frasco de relajantes por el baño y doy el paso del agua caliente sobre la tina a toda potencia, vuelvo a perder el equilibrio y al afirmarme de la cortina del baño la arranco callendo desnudo y en posición fetal al suelo -¡esto no puede quedar así! ¡es mi obra de arte! - me recrimino y me poso sobre la taza del baño. con mucha fuerza me dejo caer sobre la tina, tengo demasiado sueño y nauseas, alcanzo la navaja e intento recordar las clases de anatomía que alguna vez tuve en la escuela.

allí, ¡si! justo en la muñeca y diagonal hacia el codo, firme y preciso para que ningún weon pasao a medico y osado se atreva a hacerme volver. A donde no pertenezco...

así fue una vez.

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